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La Tierra: planeta vivo
¿Por qué hay más terremotos pero no más tsunami?

Globo

Imagen cortesía de USGS

Epicentro del terremoto del 26 de diciembre de 2004

El 26 de diciembre de 2004, un terremoto generó un tsunami que devastó muchos de los países que rodean el Océano Índico y causó más víctimas que cualquier otro tsunami registrado en la historia. En los meses posteriores se produjeron muchos más terremotos de intensidad moderada a fuerte en la región. Es comprensible que con cada sacudón del suelo los sobrevivientes hayan huido hacia lugares más altos por temor a otro tsunami. Sin embargo, los tsunami no llegaron a producirse y los que ocurrieron fueron pequeños y de poca importancia y ocasionaron escasos daños.

Indonesia en particular fue fuertemente azotada por el terremoto de diciembre, que registró una intensidad de 9,0 puntos en la escala de Richter y provocó un tsunami que ocasionó aun más destrucción. El número de muertes por ambos fenómenos superó las 200.000 víctimas. Apenas tres meses más tarde, el 28 de marzo de 2005, un temblor de 8,7 puntos de magnitud golpeó otra vez la región. Dejó más de mil víctimas y destruyó varios cientos de edificios. Cuando sonó la alarma de tsunami los pobladores huyeron tierra adentro. Esta vez, sin embargo, el oleaje del tsunami fue apenas perceptible. Un tsunami de tres metros (nueve pies) causó algunos daños en un puerto cercano y en algunos lugares de la costa de Sumatra se observaron oleadas de hasta un metro (tres pies) de altura. En cambio, los tsunami de diciembre llegaban a la costa con olas de 10,5 m (34 pies) de altura.

A principios de abril de 2005, otra serie de terremotos azotaron la misma región, con magnitudes que oscilaron entre 6,0 y 6,9 puntos. Tampoco en aquella ocasión se generaron tsunami de importancia.

Mapa en detalle

Imagen cortesía de USGS

Epicentros y magnitudes de los terremotos principales en el Océano Índico, de diciembre de 2004 hasta abril de 2005

¿Por qué algunos terremotos generan tsunamis significativos y otros no lo hacen? Los tres temblores tuvieron su epicentro frente a la costa oeste del norte de Sumatra. Los epicentros de los terremotos de diciembre y de marzo estaban relativamente cerca entre sí. ¿Por qué hubo tanta diferencia en la magnitud de los tsunami que generaron?

Son varios los factores que determinan el tamaño del tsunami que sigue a un terremoto. Uno es la fuerza del terremoto en sí mismo, es decir la magnitud que indica la cantidad de energía que libera. En la escala de Richter, la diferencia de una unidad de medida significa que se libera aproximadamente 30 veces esa cantidad de energía. Por lo tanto, para igualar la cantidad de energía liberada en un terremoto de magnitud 9,0 se necesitan alrededor de ¡30 terremotos de magnitud 8,0! En el caso del terremoto de diciembre, el deslizamiento se extendió más de 850 kilómetros (528 millas) por la línea de la falla, mientras que el que produjo el terremoto de marzo tuvo una longitud de aproximadamente 250 kilómetros (155 millas). En consecuencia, comparado con el de marzo, el terremoto de diciembre liberó aproximadamente el triple de energía. Por lo tanto, aunque las magnitudes parecen similares, el terremoto de marzo fue considerablemente más pequeño que el de diciembre.

También se deben considerar el sentido y el tipo de deslizamiento. El movimiento de un terremoto tiene componentes tanto horizontales como verticales. El de diciembre fue más vertical que horizontal mientras que el de marzo fue más horizontal que vertical. Es muy posible que los terremotos de fallas de empuje (verticales) generen un tsunami. Ocasionalmente, los movimientos de deslizamiento lateral (horizontal) pueden ocasionar un tsunami y quizás un cambio en el nivel del mar cerca del epicentro. Para que el tsunami produzca destrucción y cambio en un área más amplia del mar, debe tener una magnitud de 7,9 como mínimo.

Otro factor a considerar es la profundidad del agua en la que se produce el deslizamiento. La profundidad del mar alrededor del área de la falla donde ocurrió el terremoto de diciembre era de 2.000 metros (6.561 pies). Aunque el epicentro del terremoto de marzo estaba sólo a aproximadamente 200 kilómetros (125 millas), ocurrió sobre la plataforma continental, donde el agua sólo tiene una profundidad de unos cientos de metros. Por lo tanto, cuando hizo elevar el suelo del océano, la cantidad de agua desplazada fue considerablemente menor.

Por otra parte, un deslizamiento que se produce en la profundidad del suelo marino puede provocar una elevación menor que un deslizamiento que ocurre más cerca de la superficie. La ruptura provocada por el terremoto de marzo fue en un nivel rocoso más profundo que el del temblor de diciembre.

También es importante la ubicación de la falla. El terremoto de marzo no ocurrió en mar abierto sino sobre una falla que se extiende por debajo de la Isla Nias, donde se produjo la mayor parte del daño. Esto también puede haber afectado la altura del tsunami originado.

Cuando se produce un terremoto, los sismólogos actúan rápidamente para determinar si se generará un tsunami y su posible magnitud. Esto es difícil de averiguar hasta que se conocen los detalles del terremoto. No basta solamente con tener instrumentos de detección de tsunami o medir los acontecimientos conforme suceden.


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