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Observatorio de Arecibo (inglés)

El radiotelescopio más grande del mundo se encuentra en el Observatorio de Arecibo en Puerto Rico. Su antena parabólica gigante mide 305 metros (1000 pies) de diámetro y se construyó originalmente en 1963 para estudiar la ionosfera de la Tierra. Para estos estudios se enciende un potente radar y se mide la respuesta de la ionosfera. Se necesita una gran antena parabólica porque sólo una pequeña fracción de la energía del radar se retrodispersa y regresa a la antena para ser medida. Actualmente, sólo un tercio del tiempo del telescopio se usa para estudios ionosféricos, otro tercio se dedica a las galaxias y el tercio restante se asigna a la astronomía púlsar.

 

(c) Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial (STSCI, por su sigla en inglés), 1996

Telescopio del NRAO antes del colapso

(c) Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial (STSCI, por su sigla en inglés), 1996

y después del colapso

(c) Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial (STSCI, por su sigla en inglés), 1996

Telescopio del Instituto Max Plank en Effelsberg

(c) Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial (STSCI, por su sigla en inglés), 1996

Radiotelescopios Very Large Array

Arecibo es claramente el telescopio que se elige cuando se trata de buscar nuevos púlsares, ya que su enorme tamaño hace que las búsquedas resulten más sensibles y permite a los astrónomos descubrir púlsares no detectados hasta el momento que serían demasiado débiles para verlos con telescopios más pequeños. Sin embargo, el tamaño gigante del telescopio también tiene sus desventajas. Por ejemplo, la antena parabólica es demasiado grande para orientarla y debe permanecer fija en el suelo. Por lo tanto, sólo puede ver el área del cielo que está directamente arriba, a lo largo del trayecto de la rotación de la Tierra. Arecibo, entonces, accede a sólo un porcentaje relativamente pequeño de todo el cielo. Si hacemos una comparación, la mayoría de los demás telescopios pueden ver entre el 75% y el 90% del cielo.

El segundo, tercero y cuarto telescopio más grandes que se usan (o se usarán) para observaciones de púlsares son, respectivamente, el telescopio del Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO por su sigla en inglés) en West Virginia, el telescopio del Instituto Max Plank en Effelsberg y el Telescopio Green Bank del NRAO también en West Virginia. Todos miden más de 100 metros (300 pies) de diámetro y se pueden orientar en cualquier dirección. La antena parabólica de 100 metros del NROA colapsó hace algunos años y ahora la reemplaza un telescopio mejor de 105 metros.

Éstos son los mejores telescopios para encontrar y estudiar los púlsares que están fuera del alcance de Arecibo. Ten en cuenta que el diámetro de 305 metros del telescopio de Arecibo es casi 3 veces la medida del de las antenas parabólicas de 100 metros. Esto significa que tiene un área colectora 9 veces mayor y logra observaciones de calidad comparable 81 veces más rápido.

Sin embargo, existen muchos telescopios con un diámetro menor que 100 metros que se usan con resultados favorables para las observaciones de púlsares. Entre ellos están Parkes en Australia y el telescopio de 42,68 metros (140 pies) del NRAO.

También es posible simular grandes telescopios combinando las señales de grupos de telescopios más pequeños. Estos telescopios, o mejor dicho estos conjuntos de telescopios, pueden tener áreas colectoras equivalentes a una sola antena parabólica de más de 100 metros de diámetro. Uno de los mayores de este tipo diseñado para la síntesis de apertura es el Very Large Array, un conjunto de 27 antenas que miden 25 metros de diámetro cada una.


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