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La energía y el cambio climático mundial
El impacto del calentamiento global

Durante los últimos 425.000 años, la Tierra ha pasado por cuatro edades de hielo interrumpidas por breves períodos cálidos. Ahora nos encontramos en uno de estos períodos cálidos. La tendencia del último siglo ha sido la del aumento de la temperatura global. Los especialistas en climatología coinciden en que habrá un aumento continuo durante el resto de este siglo. Está bien, pero, ¿cuál es el problema? ¿Un clima un poco más cálido puede hacerle daño a alguien? De hecho, para las personas que viven en climas fríos, un calentamiento global puede ser algo bueno. En algunas partes del mundo la temporada de cosecha podría prolongarse y las tierras agrícolas podrían resultar más productivas.

Es verdad, pero el calentamiento global tiene su aspecto negativo. Te presentamos algunos de los problemas.

Cambios en el nivel del mar

La altura que tenían los océanos en la última edad de hielo, hace 18.000 años, era de aproximadamente 120 m (400 pies) menos que la altura actual. Grandes extensiones de agua se depositaban en la tierra en forma de glaciares que cubrían una gran parte de América del Norte, Europa y Asia.

El Mar del Norte y el Mar Báltico eran principalmente tierra. El Estrecho de Bering que actualmente divide a Siberia de Alaska también estaba por encima del nivel del mar. Se cree que los individuos cruzaron este puente de tierra y poblaron América por primera vez en la historia de la humanidad.

A medida que la edad de hielo llegaba a su fin los glaciares se derretían y sus aguas regresaban a los océanos. El nivel del mar creció. Otro factor que incide en el nivel del mar es la temperatura del agua. El agua, al igual que la mayoría de las sustancias, se expande cuando se calienta. El agua de mar expandida tiene un volumen mayor, lo que contribuye al crecimiento de los mares.

Gráfico basado en los datos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés).

Si observamos el pasado reciente, podemos ver un continuo aumento en los niveles del mar. El gráfico muestra los niveles del mar en tres lugares de Europa durante los últimos 300 años. Durante este período el nivel del mar ha crecido 100 mm (3,9 pulgadas) o más. Pero el crecimiento del nivel del mar no es el mismo en todo el mundo. En algunos lugares, el nivel del mar en realidad está bajando, como lo muestra el mapa de Crecidas y Descensos del Nivel del Mar en el Mundo.

Esto puede sonar extraño. Si todos los océanos están conectados, ¿cómo pueden variar los niveles de un lugar a otro? En realidad, pueden. El nivel del mar se ve afectado localmente por corrientes, vientos, la velocidad del flujo de agua de la tierra hacia los océanos, la presión del aire y las mareas. Pero principalmente, se debe a nuestra definición de nivel del mar. Medimos el “nivel relativo del mar”, es decir, el nivel del mar en relación a la tierra circundante. La tierra puede crecer o descender. Por ejemplo, la zona del delta del Misisipi, donde el río desemboca en el Golfo de México, se está hundiendo. La tierra está compuesta de sedimentos que se han depositado recientemente y que se están asentando. Muchas áreas que estaban cubiertas por los glaciares de la última edad de hielo están creciendo, dado que se han liberado del peso del hielo. Algunos lugares de la costa sur de Alaska están experimentando una depresión en el nivel del mar. Esto también sucede con varios puertos de Escandinavia.

Más de 100 millones de personas viven en terrenos que se encuentran a 1 m (3 pies) del nivel del mar. Algunos países isleños como República de las Seychelles, de la costa este de África, se encuentran en su mayoría a menos de 1 m por encima del nivel del mar. Se calcula que un aumento de 1 m podría hacer que se hunda la mitad de Bangladés. Aunque existen variaciones locales en el nivel del mar, la pregunta clave es qué está sucediendo con el volumen del agua oceánica mundial. El principal factor determinante es la cantidad de agua de los glaciares depositados en la tierra, especialmente en Groenlandia y la Antártida.

¿Qué sucederá luego?

Mientras la mayoría de los glaciares de la edad de hielo ya ha retrocedido, Groenlandia y la Antártida permanecen cubiertas con hielo de 2.000 a 4.000 m (6.550 a 13.000 pies) de espesor. El destino de estos bloques de hielo tendrá un efecto considerable en los futuros niveles del mar. En 2001, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés) informó que se prevé un aumento del nivel del mar de hasta 66 cm (26 pulgadas) para el año 2100, debido al deshielo de los glaciares. En un estudio de 2002 los investigadores de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, analizaron la velocidad de deshielo de los glaciares de todo el mundo. Calcularon que los glaciares se derretirían más rápidamente de lo que habían pensado y que para el año 2100 el nivel del mar podría crecer nada más y nada menos que 89 cm (35 pulgadas). Pero estudios más recientes ponen objeciones a estos pronósticos. Dos estudios informados en 2005 indican que durante el período comprendido entre 1992 y 2003 las nevadas aumentaron en grandes regiones del interior de la Antártida y Groenlandia. Los glaciares se están derritiendo en sus bordes pero se están engrosando en su interior. La pregunta es cómo se equilibrarán estas tendencias contradictorias.

Esta imagen satelital de Groenlandia muestra los cambios del espesor del hielo. Las áreas azules indican adelgazamiento. Las áreas gris y amarilla, aumento del espesor. Las superficies irregulares grises de los bordes de la masa de tierra no están cubiertas por el glaciar. La imagen está basada en estudios satelitales de Groenlandia realizados durante la década de 1990. Este estudio de la NASA indica una pérdida neta de hielo de Groenlandia, no obstante, un estudio realizado en 2005 por un grupo de investigadores liderados por Ola M. Johannessen de la Universidad de Bergen, Noruega, determinó que el engrosamiento de la capa de hielo fuera de los bordes era suficientemente grande para que hubiera un aumento neto del volumen de hielo año tras año. Sin embargo, estudios aún más recientes indican que ahora existe una pérdida neta de la masa de hielo de año a año.

Cambios en el espesor del hielo de Groenlandia

Foto de Ben Holt, Sr. cortesía de NASA

Hielo antártico

Un informe especial de la edición del 24 de marzo de 2006 de la revista Science incluye algunos estudios que señalan una pérdida cada vez más veloz de las capas de hielo mundiales. Especialmente, se ha descubierto que los desplazamientos de los glaciares de la Antártida y Groenlandia hacia el mar se están acelerando. Esto ciertamente generará una pérdida más rápida de estas capas de hielo y como consecuencia, se acelerará el aumento de los niveles del mar.

Cambios en las precipitaciones

Durante los últimos 100 años muchas áreas secas se han secado aún más y las húmedas han incrementado la humedad. Se han roto muchas marcas climáticas antiguas en los últimos tiempos. En 1992, los ríos Danubio y Elba se han desbordado en Europa Central. La parte sur del desierto del Sahara sufrió una grave y persistente sequía durante la década de los años 1990. Cada año, las sequías afectan a diferentes partes del oeste de los Estados Unidos. En algunos lugares la sequía puede durar más de un año.

Gráfico basado en los datos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)

Tormentas tropicales

Estas tormentas se forman sobre las aguas cálidas de los océanos cerca del ecuador. El agua más cálida genera más tormentas y de mayor intensidad. En los últimos años ha habido un aumento tanto en la cantidad como en el rigor de las tormentas tropicales. La temporada de huracanes del Atlántico en 2005 fue particularmente devastadora, con tres tormentas principales (Katrina, Rita y Wilma) que provocaron daños de envergadura en Estados Unidos y México.

La temporada de tormentas tropicales del Atlántico abarca el período de junio a noviembre. Pero en el año 2005 la tormenta tropical Zeta, la última de la temporada, se formó a fines de diciembre y duró hasta enero de 2006. Es tentador atribuir el aumento en la actividad de tormentas al aumento global de las temperaturas. Posiblemente sea así, aunque la situación es mucho más complicada. Han existido ciclos de rigor y frecuencia de tormentas en el pasado. El período de mayor actividad de tormentas se extendió entre la década de 1930 y la de 1950. Luego hubo varias décadas de calma relativa y luego el período de actividad incrementada que actualmente estamos experimentando. Estos ciclos se deben a los cambios en las precipitaciones, las corrientes oceánicas y la salinidad. De modo que existen dos tendencias, una cíclica y otra a largo plazo. Aunque la actividad de tormentas fluctúe como en el pasado, los océanos más cálidos probablemente generen más tormentas y de mayor intensidad. Las partes tranquilas del ciclo no serán tan calmas como antes. Los períodos de actividad probablemente sean peores. En ciertas regiones del mundo, las personas viven en especial peligro cuando se combinan las tormentas con los aumentos del nivel del mar. El Golfo de México y la Bahía de Bengala son lugares donde el nivel relativo del mar está creciendo con mayor rapidez. También están expuestos a tormentas tropicales frecuentes.

¿El calentamiento global puede provocar enfriamiento?

 

Sistemas vivientes 
SISTEMAS VIVIENTES 

Si bien muchas partes del mundo pueden esperar un clima más cálido, el calentamiento global puede ejercer el efecto contrario en algunos lugares. Europa Occidental es bastante cálida debido a su latitud. Esto se debe a que la Corriente del Golfo, una corriente oceánica cálida, llega al Atlántico Norte. Los vientos que pasan por el agua cálida y se dirigen hacia la tierra ejercen un efecto moderador del clima. Por ejemplo, la temperatura promedio en invierno en Londres, Inglaterra, es de aproximadamente 4 ºC (39 ºF). Calgary, al oeste de Canadá, se encuentra casi a la misma latitud pero tiene una temperatura promedio de -9 ºC (16 ºF). El puerto noruego de Tromso y la ciudad portuaria rusa de Murmansk no tienen hielo en todo el año, aunque se encuentran en el Ártico. La Corriente del Golfo es parte de una circulación mundial de agua oceánica conocida como circulación termohalina. Termo se refiere a la temperatura y halina a la salinidad. La temperatura y la salinidad afectan a la densidad del agua.

A medida que el agua de la Corriente del Golfo fluye hacia la tierra el agua se evapora. Esto genera un aumento en la salinidad, porque ahora menor cantidad de agua contiene la misma cantidad de sal. Al mismo tiempo el agua se enfría.

El aumento de la salinidad y la disminución de la temperatura hacen que aumente la densidad del agua. El agua más densa se hunde y fluye hacia el sur. ¿Qué relación tiene esto con el calentamiento global? El derretimiento del hielo ártico agrega agua dulce al Atlántico Norte. Esto significa que las aguas de las latitudes del norte se están volviendo menos densas y, por lo tanto, tienen menor tendencia a hundirse. El resultado podría ser una disminución de la velocidad de flujo de las corrientes. Un flujo reducido de la Corriente del Golfo podría ejercer un efecto de calentamiento menor sobre Europa Occidental. Ha habido ciertos pronósticos de que la circulación termohalina podría detenerse repentinamente, lo que generaría una disminución de temperatura de aproximadamente 8 ºC (14 ºF) en Europa Occidental en el término de unas pocas décadas. Muchos especialistas en climatología consideran que esto es muy improbable. Sin embargo, podría haber una circulación más lenta que derivaría en cierto efecto refrigerante. Pero como la temperatura global está en aumento, el efecto neto podría ser que Europa Occidental se mantuviera igual o se calentara sólo un poco más. Es difícil realizar pronósticos precisos porque el clima es muy complicado. Se conocen tendencias específicas, pero no se sabe mucho acerca de cómo interactúan.

¿Qué podemos esperar?

El sistema climático mundial es complicado. Es difícil realizar pronósticos precisos. Pero las tendencias futuras son cada vez más marcadas: aumento del nivel de los mares, tormentas más frecuentes y rigurosas y aumento de la sequía en muchas regiones ya secas del mundo.


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