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Paludismo
¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas del paludismo son muy similares a los de otras enfermedades comunes. Entonces, ¿qué hace que la malaria sea diferente? Para comprender por qué la malaria es una enfermedad tan grave, debes entender la forma en que la infección afecta el organismo.

Pueden pasar entre 7 y 60 días desde que una persona sufre la picadura de un mosquito infectado hasta que aparece el paludismo. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, escalofríos, transpiración, dolor de cabeza y en el cuerpo, nauseas y vómitos, y una sensación de malestar general. En regiones con pocos casos de paludismo, esos síntomas indican el principio de influenza (gripe) o de una variedad de otras enfermedades comunes. Pero en países subtropicales y tropicales, estos síntomas sólo indican una cosa: paludismo.

Si no se trata la enfermedad, los síntomas pueden empeorar y convertirse en una serie de ataques recurrentes distintivos llamados paroxismos. Los ataques constan de tres etapas. La primera etapa se caracteriza por escalofríos violentos, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Esto dura cerca de una o dos horas. En la segunda etapa se presenta fiebre alta caracterizada por piel caliente y seca. La fiebre se interrumpe en la tercera etapa y genera una intensa transpiración. En este punto, la persona con paludismo se siente débil y cansada, y se duerme. El paroxismo dura de 6 a 10 horas. Estos ataques tienen lugar aproximadamente cada dos días en los casos de paludismo provocados por Plasmodium vivax y P. ovale, y cada tres días en los provocados por P. malariae. A los pocos días, los ataques desaparecen.

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Fotografía cortesía de IFRC.

En Chad oriental en un campamento de la Cruz Roja para refugiados de Sudán, se examina a un joven para determinar si padece paludismo. Los niños pequeños se encuentran entre los más vulnerables a la enfermedad y deben recibir tratamiento rápidamente.

Aunque se considera que los paroxismos son síntomas típicos del paludismo, son poco comunes en la vida real. Si aparecen, es más probable que los paroxismos sean el resultado de infecciones ocasionadas por P. vivax y P. ovule. P. falciparum provoca estados de enfermedad incluso entre los ataques y una persona infectada puede morir rápidamente si no recibe tratamiento. Las otras formas de paludismo causan la muerte en muy raras ocasiones.

Estas diferencias se deben a la forma en que el parásito infecta los glóbulos rojos. P. vivax sólo infecta glóbulos rojos jóvenes, mientras que P. falciparum infecta glóbulos rojos en todas las etapas. Los glóbulos rojos normalmente viven unos 120 días. Esto significa que P. vivax sólo ataca algunos glóbulos rojos mientras que todos los glóbulos rojos pueden ser infectados por P. falciparum. Con tantos parásitos en la sangre, el sistema inmunológico lucha para controlar la infección.

Si existe la posibilidad de contraer una infección por el parásito P. falciparum, proporcionar un tratamiento inmediato es extremadamente importante. El paludismo provocado por este parásito puede llegar a ser una forma de paludismo grave que pone en riesgo la vida, ya que produce insuficiencia en los órganos, problemas en el metabolismo y anomalías en la sangre. Los síntomas incluyen anemia grave, sangre en orina, líquido en los pulmones o síndrome de dificultad respiratoria aguda, problemas de coagulación, ataques y colapsos cardiovasculares y paludismo cerebral, el cual provoca comportamiento extraño, convulsiones y coma. Otros síntomas del paludismo por P. falciparum incluyen insuficiencia renal, niveles bajos de glucosa, acidosis y la presencia del parásito en más del 5% de los glóbulos rojos.

Cuando se desarrolla paludismo grave, el tratamiento es asunto de vida o muerte. Según la Organización Mundial de la Salud, el paludismo grave que no recibe tratamiento es mortal en casi el 100% de los casos. Con tratamiento, el porcentaje de muertes a causa de paludismo grave disminuye a un 15% y 20%. La forma grave del paludismo se desarrolla más comúnmente en personas con poca inmunidad o sin inmunidad al P. falciparum. El sistema inmunológico debilitado de las mujeres embarazadas las hace particularmente vulnerables al paludismo grave, especialmente en el segundo y tercer trimestre. Hasta la mitad de las mujeres embarazas que contraen la enfermedad mueren a pesar de recibir tratamiento. El paludismo grave puede ocasionar un parto prematuro y la muerte del bebé.

Existen parásitos diferentes que predominan en regiones diferentes. Es importante saber qué parásito es el más común y dónde se presenta con mayor frecuencia.


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